• Administrador

Valor compartido, el secreto para mantener vivo un negocio.



El secreto para mantener vivo un negocio es la creación de valor compartido derivado de la inspiración y la fuerza de la continuidad que le da su propósito.


Valor compartido puede traducirse como las relaciones armónicas y justas, la prosperidad y el bienestar que esperan las comunidades de las empresas.


Para lograrlo basta con empezar por ser empáticos: escuchar, entender y atender a las comunidades en las que la empresa incide en sus procesos de compra, producción, comercialización y distribución de los bienes que produce.


El valor compartido se genera mediante las políticas y prácticas operativas que incrementan la competitividad de una compañía desarrollando simultáneamente condiciones económicas y sociales en las comunidades donde las empresas tienen la operación de sus negocios.


El valor compartido es derivado del propósito de las empresas, es una forma contundente de dar vida al para qué de los negocios. Por ejemplo, crear valor compartido con diversos stakeholders puede ser representado como:

· Personas y las familias: Ayudar a 50 millones de niños a tener vidas más saludables.

· Nuestras Comunidades: Ayudar a 30 millones de hogares en comunidades conectadas a nuestras actividades de negocio.

· Planeta: Luchar por alcanzar el impacto ambiental cero en nuestras operaciones.

· Empleados: Llevar el ingreso de nuestros empleados a un nivel mínimo capaz de satisfacer sus necesidades y las de su familia para generar prosperidad.


Una empresa petrolera con la que trabajamos decidió cambiar totalmente su modelo de responsabilidad social. Esto los llevó a la decisión de minimizar el impacto negativo y a maximizar el positivo que sus actividades generan en los campos de extracción de petróleo, bajo la idea de El valor de hacerlo bien.

Cambiaron radicalmente su práctica de hacer las tradicionales aportaciones a las comunidades, decididas desde un corporativo, por un acercamiento para entender y atender necesidades puntuales que pueden hacer la diferencia.

Basados en esta convicción llevaron a cabo un programa de acercamiento y diálogo para identificar las necesidades de las comunidades en las que operan. Una por una fue escuchada para entender qué necesidades prioritarias tiene cada grupo de población y qué aportación esperan de cada uno de los diversos actores para resolverlas: gobierno, instituciones no gubernamentales y la empresa.

Esto permitió crear planes de desarrollo comunitario independientes para transformar de lo particular a lo general. Quizá la descripción más clara la verbalizó una mujer en una de las comunidades cuando nos dijo:


"Ningún programa general hecho lejos de nosotros puede servir a todas las comunidades porque todos tenemos necesidades diferentes."


Las comunidades y todos los stakeholders de las empresas esperan comprensión de sus necesidades y decisión para satisfacerlas de la mejor manera poniendo el esfuerzo necesario de la organización.


Nadie espera dádivas que les arrebaten su dignidad.



6 visualizaciones0 comentarios