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La publicidad que no sirve

Hace unos años intercambiando opiniones en la AMAP acerca de lo que engloba el término publicidad, varias personas llegaron a la conclusión de que puede aglutinar tanto la práctica tradicional, como retail, BTL e incluso relaciones públicas y digital.


O la primera que aparece al hacer un búsqueda en Google: Difusión o divulgación de información, ideas u opiniones de carácter político, religioso, comercial, etc., con la intención de que alguien actúe de una determinada manera, piense según unas ideas o adquiera un determinado producto.

Pues bien, hay mucha, mucha publicidad que no sirve para nada en todos los medios, vehículos, recursos o materiales publicitarios físicos, electrónicos o virtuales.

Estamos en un mercado lleno de charlatanes y cada día surgen más capitalizando la ignorancia en temas como el digital. Aparecen gurúes que lo saben todo y tienen casos de éxito maravillosos que no han trascendido las paredes de sus oficinas, ni siquiera de manera virtual.

Esto causa un daño importante a toda la industria porque cada día vemos más empresarios que dejan de ser anunciantes gracias a la manera en que son defraudados.

Es importante entonces definir de manera general y orientar a los posibles anunciantes sobre cómo no caer en las garras de charlatanes y merolicos que les sacarán dinero por hacerles publicidad que no sirve más que para agotar su presupuesto y su confianza.

Empecemos entonces por lo básico: la publicidad debe ser hecha por publicistas que cuenten con un método probado para entender a los consumidores, detectar las fortalezas de los productos o servicios y combinarlos en un posicionamiento que coloque a la marca en un lugar superior en la mente y el corazón de las personas que llamamos consumidores. Después de esto deben tener la capacidad para establecer la estrategia de comunicación adecuada seleccionado las herramientas más rentables para la marca. Aunque muchos no lo crean, digital es muy bueno, pero no es para todas las marcas ni lo es todo para traducir la inversión en rotación de inventarios y en crecimiento del negocio.

Los vendedores de las televisoras, de las revistas, de los periódicos y las radiodifusoras y cualquier otro medio son muy buenos, pero son vendedores de espacios, no publicistas.

Los actores, comediantes y conductores de programas de cualquier tipo también son muy buenos en lo que hacen, pero tampoco son publicistas.

Los chistosos, divertidos, ingeniosos y creativos que siempre tienen alguna idea diferente son ocurrentes, pero tampoco son publicistas.

La verdad es que la única manera de incrementar tus posibilidades de hacer una inversión publicitaria rentable es hacerla con publicistas. Pero como el negocio, como muchos otros, se ha llenado de piratas, te sugiero que verifiques su metodología y capacidades y que lo confirmen revisando que sus “casos de éxito” se hayan convertido en crecimiento y consolidación del negocio y no en alimento para el ego solamente.

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